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PRESBITERIANISMO ARGENTINO por Martin Scharenberg

Es una breve historia del presbiterianismo en la Argentina.

PRINCIPIO REGULADOR DEL CULTO CRISTIANO por Martin Scharenberg

Es una exposición de este principio, no solo para el culto, sino para la vida diaria.

PIONEROS PRESBITERIANOS por Martin Scharenberg

Esta es una historia de los primeros misioneros presbiterianos que trabajaron en los inicios de la nación argentina.

ESTE ES MI PUEBLO por Martin Scharenberg (editor)

Es un colección de presentaciones y debates que se dieron en el marco del encuentro previo al Congreso Latinoamericano de Evangelización (CLADE V)

¡Libertad! ¡Libertad! ¡Igualdad!

Este año ha sido declarado por el Poder Ejecutivo de la República Argentina como el “Año del Bicentenario de la Asamblea General Constituyente de 1813”. Asimismo, una ley del Congreso de la Nación estableció como feriado extraordinario el 31 de enero de 2013 con el fin de conmemorar el comienzo de las sesiones de dicha asamblea.

Según los considerandos del decreto correspondiente, dicha asamblea “introdujo profundos cambios políticos y sociales” que fueron puestos de manifiesto “a través de una incipiente tarea legislativa, ratificando su vocación de independencia, libertad e igualdad, plasmada en el dictado de numerosas disposiciones fundamentales”.

Entre las medidas de alcance social, estuvieron la prohibición de la tortura y la derogación de todo servicio personal de los pueblos indígenas (i.e. la mita, la encomienda y el yanaconazgo). Asimismo, se declaró la libertad de vientres, es decir, la libertad de los hijos de las esclavas nacidos después del 31 de enero de 1813. De esta forma, se reconocían a todos los hombres el derecho inalienable a la libertad y la igualdad.

Para nosotros los evangélicos, recordar la labor de la Asamblea del Año XIII tiene también una significación muy profunda. Si bien ella volvió a abrazar a la religión católica como culto oficial del Estado y se declaró heredera del patronato eclesiástico que antes ejercía el Rey de España por medio de sus virreyes, la labor de la Asamblea marcó un punto de inflexión en la concesión creciente por parte del Estado de una mayor tolerancia y libertad religiosa para los protestantes.

Primeramente, la Asamblea estableció una forma elemental de tolerancia que consistía en “la prohibición de perseguir a los individuos por su opiniones privadas en materia de religión”. Si bien no garantizaba la práctica de otros cultos no-católicos, “admitía, como criterio general, común a todos los habitantes, la existencia de un espacio privado donde reinaba la libertad de opinión, lo cual constituyó el primer reconocimiento oficial de esta índole.”

Segundo, al aprobar uno de los proyectos del Triunvirato presentados para promover la actividad minera local, la Asamblea, por ley del 7 de mayo de 1813, declaró que "Ningún extranjero emprendedor de trabajos de minas o dueños de ingenios, ni sus criados, domésticos o dependientes serán incomodados por materia de religión, siempre que respeten el orden público; y podrán adorar a Dios dentro de sus casas privadamente según sus costumbres.” Esto ofreció ciertas garantías religiosas a los protestantes extranjeros que arribaban a nuestras costas.

Finalmente, la Asamblea del Año XIII declaró extinguida la jurisdicción del Tribunal de la Santa Inquisición de Lima sobre todo el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, con lo que en forma simbólica se reconocía cierto espacio para la libertad de conciencia.

La Asamblea del Año XIII abrió así el camino hacia una tolerancia y libertad religiosa creciente, de la que hoy podemos disfrutar con amplias garantías constitucionales.

Sin embargo, el camino no ha sido fácil y aun resta transitar un largo trayecto, ya que queda sin resolver el reclamo histórico de los evangélicos por una “ley de igualdad religiosa” que contemple la derogación de privilegios y el fin de toda discriminación administrativa del Estado en su relación con las comunidades evangélicas.

Las iglesias locales hemos sido llamadas a trabajar, hoy más que nunca, en la generación de estos cambios, ya que la búsqueda de la igualdad de todos los hombres, la libertad de conciencia y la tolerancia religiosa conforman la esencia de nuestra propia identidad protestante.

Escrito por Martin Scharenberg para la Revista de IPSA de próxima publicación.

Tres heterodoxos en el Taragüí

El autor de este interesante trabajo es el Profesor Horacio Rubén Falcón. Fue originalmente presentado y publicado por el Noveno Congreso de Historia de la Provincia de Corrientes. Agradecemos su generosa autorización para incluirlo en nuestro blog. ¡Gracias Horacio!

Introducción
El estudio de la historia en la actualidad está abandonando su impronta clásica del análisis del hecho político-militar. Nuevas realidades del pasado se abren ante nosotros para comprender mejor los procesos pretéritos. Una de estas es el aspecto religioso. En nuestro país es un área relativamente nueva comenzada en los años noventa, con historiadores como Amoldo Canclini, Roberto Di Stefano o Susana Bianchi, entre otros. No es que antes no existiera nada, el mérito de esta nueva historiografía es la de separar la teología de la historia. sin que ésta sea un desprendimiento necesario de aquella.
El protestantismo en nuestra provincia es un tema poco desarrollado todavía y lo que intento con este trabajo es remarcar algunos tópicos necesarios para su estudio. Es por ello que tomo tres momentos de la historia correntina, que se relacionan con tres personajes conocidos en la historia protestante nacional.
Traté además de explicar muy sintéticamente la coyuntura jurídica y social de cada momento. Espacialmente solo abordo la ciudad de Corrientes.
Finalmente, la pretensión de este trabajo es la de enriquecer no solo la historia del protestantismo correntino sino también enriquecer la historia de nuestra ciudad.

Somos reformados…¡y católicos!

En nuestras iglesias confesamos nuestra fe, nuestra fe más esencial, a través de la recitación comunitaria de los credos. El Credo de los Apóstoles es para todos nosotros símbolo de unidad con todos los creyentes que expresan una misma fe sincera. Juntos decimos: “Creo en la santa iglesia católica”. Otro de nuestros credos, el Niceno, agrega que la iglesia es también “una”, “santa” y “apostólica”.

En nuestros países existe una tendencia generalizada a reemplazar la palabra “católica”, por palabras más “evangélicamente correctas” como “universal” o “cristiana”. Esto no debería ser así, pues contribuye a abandonar una de las características irrenunciables de la iglesia: su catolicidad.

Calvino y los ginebrinos: un buen ejemplo a seguir...

En la visión del reformador Juan Calvino (1509-1564), todos los niños tienen un derecho fundamental a la educación. Es por ello que desde su llegada a Ginebra, Calvino se esforzó en promover ante el Consejo General de la ciudad, una legislación pionera sobre este tema. Este sueño se transformó realidad el 21 de mayo de 1536. En ese día, y por primera vez en la historia europea, un estado declaró obligatoria la educación de nivel básico, y para los niños pobres, también la declaró gratuita. El antiguo Colegio de Ginebra fue reorganizado, pero la falta de personal y de instalaciones adecuadas, hizo que recién en 1559 se cumpliera finalmente con la apertura del nuevo edificio de Saint-Antoine. En la nueva escuela, e inspirada en lo que Calvino había podido ver en Estrasburgo (de la mano de Juan Sturm y los Hermanos de la Vida Común), los estudiantes se dividieron en grados según su nivel; el paso de un año a otro se lograba aprobando exámenes; y los mejores alumnos eran premiados en una ceremonia anual de graduación, que pronto se convertiría en una verdadera fiesta para toda la ciudad. Uno de sus maestros, Corderius (Mathurin Cordier, 1480-1564), fue un verdadero pedagogo de la incentivación y del esfuerzo personal. También fue un duro crítico del castigo corporal (muy generalizado en aquella época). Abrió así las puertas de una “escuela a la vida”, generando una nueva pedagogía. El establecimiento del Colegio y la Academia (teológica) bajo un mismo techo también favoreció el regreso desde el exilio de los mejores maestros de Lausana. Uno de ellos, Teodoro de Beza (1509-1605), fue su primer rector, y logró el rápido reconocimiento de la excelencia del Colegio. Ya para el año 1566 (dos años después de la muerte de Calvino), el Colegio tenía unos dos mil estudiantes. Albergó a los hijos de príncipes, nobles, grandes burgueses, pastores, y ciudadanos comunes. Allí se formaron aquellos jóvenes en temas bíblicos, las letras clásicas, la piedad cristiana, el gobierno civil, y el ministerio pastoral. En verano, las clases comenzaban a las 6 de la mañana, y en invierno, a las siete. Si consideramos el tiempo dedicado a la catequesis, los sermones y las tareas escolares, eran tantas las actividades que hasta el propio Teodoro de Beza se quejaba de que a pesar de sus oraciones, ¡no tenía fuerzas suficientes para trabajar más de catorce horas al día! Todos los niños, aún los huérfanos y abandonados, tenían el derecho de asistir al Colegio de Ginebra. De igual manera, el Hospital General, fundado en 1535, y bajo la nueva legislación de las ordenanzas eclesiásticas de 1541, también tenía bajo su responsabilidad el cuidado integral de estos niños desamparados. El hospital era un verdadero promotor de la seguridad social de todos los ciudadanos. Los pobres y enfermos eran socorridos en sus propios domicilios, como así también en el edificio del antiguo convento de Sainte-Clare. De esta forma todas las instituciones de la ciudad se ocupaban con un mismo espíritu del inválido, del huérfano, de la viuda, y de los ancianos, y ninguna necesidad de asistencia quedaba desatendida. Se procuraba asimismo devolver la dignidad de estos hombres, mujeres y niños, buscándoles trabajo y promoviendo su reinserción en la sociedad a través de una capacitación laboral. Tomado de Föllmi, Dominique (ed.). “L’Independance et la Réforme”. Ginebra: Departamento de Instrucción Pública, 1986, pp. 78-79. Traducción libre de Martin Scharenberg.

El mensaje de Génesis (#6): La torre de Babel

Llegamos ahora a la culminación del relato de la historia primigenia de la humanidad que abarca los capítulos 1 al 11 de libro de Génesis. En el último artículo (#5) publicado seguimos comprobando cuan profundas habían sido las consecuencias del pecado de Adán. Sin embargo, con el relato de Noé y el diluvio, Dios regaló una nueva esperanza al utilizar a Noé para sacar a la humanidad de la violencia, y crear así un nuevo orden, un nuevo mundo renovado.

450º Aniversario de la Reforma Escocesa

Este año se celebró el 450º aniversario del establecimiento de la reforma protestante en Escocia. Fue el 17 de agosto de 1560 que el Parlamento escocés aprobó la redacción de una Confesión de Fe para su iglesia, marcando así el establecimiento formal del presbiterianismo en Escocia. Esta reforma no solo marcó un cambio en lo religioso, sino que disparó una verdadera revolución política, social, cultural y educacional.

El mensaje de Génesis (#5): La historia de Noé

En la última edición de la revista pudimos ver que las profundas consecuencias del pecado de Adán habían corrompido totalmente las relaciones del hombre con su Dios, con sus hermanos y consigo mismo. También vimos que a través de las siguientes generaciones, esta corrupción había crecido exponencialmente a niveles intolerables. La la relación del hombre con la creación había sido también afectada, y ya parecía que no existía esperanza para la humanidad. ¡Hasta Dios mismo había expresado que se arrepentía de haber creado al ser humano! (Genesis 6:7).

El conocido relato del Noe y el diluvio fue la respuesta de Dios ante esta situación, al ver “que la tierra estaba corrompida y llena de violencia” (6:11), por lo que se había decidido a “acabar con toda la gente, pues por causa de ella la tierra está llena de violencia”. Su juicio era final y tenía consecuencias cósmicas: “voy a destruir a la gente junto con la tierra”. (6:13)

Humildad. Integridad. Sencillez.

Traducción del mensaje del Dr. Chris Wright pronunciado en Cape Town 2010 (Lausana III)


La misión del pueblo de Dios

La misión del pueblo de Dios comienza mucho antes que en el día de Pentecostés.

Fue hace cerca de cuatro mil años que Dios dio la Gran Comisión a Abraham, diciéndole que vaya, sea una bendición, y así por medio de él, todas las naciones de la tierra serían bendecidas. Esta es la gran misión de Dios. De hecho, esto es lo que Pablo dice en Gálatas 3 que es el Evangelio. Esta es la manera en que las Escrituras predican el Evangelio a través de Abraham: “por medio de ti serán bendecidas todas las naciones de la tierra”.

¿Pero como se habría cumplir esto? Es simple. El plan de Dios era que se lograría con la elección de un pueblo. Su propio pueblo. Un pueblo elegido en Abraham, redimido por medio de Cristo. Un pueblo que iba a ser luego llamado “a caminar en la senda del Señor practicando la rectitud y la justicia”. (Génesis 18:19)

El mensaje de Génesis (#4): La des-creación

En las últimas entradas, avanzamos en el estudio del texto de Génesis hasta llegar a la caída del hombre (3:6), su condenación (3:14-19) y finalmente su expulsión del jardín del Edén (3:22-24) como imagen visible que trataba de resumir todo el relato. Hasta aquí, el tema central de todos esos pasajes había sido la necesidad de obediencia para con Dios, y el hecho de que la desobediencia hoy tiene profundas consecuencias para nuestras vidas.

Habíamos notado que si bien Dios nos mostró todo el peso de la condenación por nuestra desobediencia, en 3:21 también nos mostró su misericordia y amor en la provisión de ropas “de pieles para el hombre y su mujer”. Detrás de estos actos de justicia y misericordia, estaba sobreimpreso un acto fundamentalmente sacrificial, sombra del sacrificio de Jesucristo por sus elegidos.

El mensaje de Génesis (#3): ¿Qué nos pasó?

En las dos últimas entradas, analizamos los dos primeros capítulos de Génesis, y estuvimos viendo como Dios preparó todo lo creado (su creación) para que en ella habitara el hombre, aquel ser viviente especial a quien que creó a su propia imagen y semejanza. El propósito detrás de la creación del hombre era el de vivir en una profunda amistad y comunión con Dios.

Ahora en el capítulo 3 de Génesis llegamos a la triste historia de la caída del hombre. El relato de Génesis a partir del versículo 3.7, nos muestra cómo el mundo armonioso, perfecto y ordenado de Adán y Eva comienza a desintegrarse a partir de su trasgresión. Las agradables conversaciones en el jardín se terminan. Las caminatas con Dios se interrumpen. Tras la caída solo quedan la desconfianza, la culpa, el remordimiento y la alienación.

El mensaje de Génesis (#2): ¿Cómo es el hombre?

En el último artículo pudimos ver que los actos de creación Dios según se presentan en Génesis 1 son considerados “buenos” (v.25), pues todo cumple con el plan divino de Dios. Dentro de este plan, Dios fue creando y completando progresivamente los elementos y el ambiente propicio para que su creación especial, el ser humano, se desarrollara en toda su plenitud. Primero creó los ambientes (luz, mar, cielos, tierra fértil y vegetación) y luego los completó con las lumbreras (sol, luna y estrellas), los peces, las aves y los demás animales. Solo después de crearlo todo, crea finalmente al hombre, declarando al concluir el sexto día su satisfacción diciendo que solo ahora “todo era muy bueno” (v. 31). Estas palabras marcan la centralidad e importancia del ser humano al coronar toda la creación.

El mensaje de Génesis (#1): ¿Quién es Dios?

¿Quién es Dios? ¿Quién soy yo? ¿Quién es mi hermano? Estas son tres de las muchas preguntas que trata de responder el libro de Génesis. Les invitamos a que descubramos juntos algunas de las respuestas a éstos y otros interrogantes esenciales de nuestra fe. Esto nos ayudará a definir nuestra cosmovisión, que no es otra cosa que la forma en cómo vemos y como vivimos el mundo que nos rodea.

Génesis es sin dudas un texto fundacional, porque en él están narrados los orígenes de la humanidad en general (cap. 1-11), y los orígenes del pueblo elegido de Dios en particular (cap. 12-50). En esta serie de estudios estaremos reflexionando sobre la primera parte del libro: la creación del universo, la creación del hombre, su caída, la promesa de redención, Caín y Abel, la historia de Noé y la torre de Babel.

Otro nuevo libro de Rogelio


El querido pastor y profesor Rogelio Nonini ha publicado su nuevo libro “Conducta cristiana” (Buenos Aires: Distribuidora Alianza, 2010, 147 pp). La presentación de su octavo libro se hizo en la Iglesia Congregacional Armenia en Buenos Aires, y fue una ocasión muy feliz, no solo por el motivo que nos convocaba, sino por espíritu que allí se vivió. Era el hermoso espíritu evangélico “de antes”. Cantamos como antes (¡con entusiasmo!) y escuchamos predicaciones como las de antes que hablaban de la gracia, sin olvidarse de denunciar el pecado. Al comentar sobre el libro, cada orador, uno tras otro, subrayó la importancia del testimonio de vida cristiano para la evangelización y la vida de las iglesias, y se advirtió sobre el peligro de la doble moralidad. ¡Qué bueno fue volver escuchar las cosas por su nombre!

Salimos de allí llenos y agradecidos a Dios.

Nuevo libro: El principio regulador del culto cristiano


Acabo de publicar el libro "El principio regulador del culto cristiano". Este es el primer trabajo en castellano sobre el desarrollo histórico de este principio reformado, el cual se basa en las Escrituras y propone preceptos reguladores para el culto y la adoración en las iglesias cristianas.

Sabemos que el respeto a la libertad de conciencia es un principio cristiano fundamental, pues en Cristo hemos sido liberados de los mandamientos y doctrinas de los hombres. Sólo Dios es el Señor de la conciencia. Dios establece cómo quiere ser adorado y sólo a él debemos nuestra obediencia.

En nuestras iglesias de América Latina, existe una preocupante tendencia a destruir estos pilares de la fe de los reformadores, especialmente por la imposición de modelos y prácticas cúlticas que carecen de fundamento escritural.

El rol de las instituciones teológicas y de los ministerios docentes

Hace unas semanas asistí a una charla en el Instituto Bíblico Buenos Aires, donde el Lic. Javier Ortega, candidato al doctorado por el ISEDET, habló sobre las tensiones que existen en el ambito de la educación teológica entre las iglesias evangélicas. Planteó que la tradicional tensión entre teoría y práctica, o pastor y teólogo, confunde el verdadero horizonte de servicio que debe dirigir el trabajo de ambos.

Para estos tiempos de intolerancia

La definición misma de “tolerancia” nos llama a ser tolerantes con todos, aún con aquellos que son abiertamente intolerantes. Esto se debe a que la tolerancia es una manifestación positiva de la justicia, pues donde no existe la tolerancia, la justicia evidentemente no se encuentra presente.

La justicia es un valor determinado por el conjunto de la sociedad para “garantizar el bien común”, y por lo tanto, al tratar de teorizar sobre la justicia, lo que la sociedad hace es tratar de establecer límites definidos de aquello que considera “bueno” o “malo” para sus ciudadanos.

Esto contrasta con la posición cristiana que considera que el fin principal del hombre (y de su conjunto) es glorificar a Dios, por lo que los limites de la justicia están dados por todo aquello que cumple o no con tal propósito fundamental. Para los cristianos, el “bien común” es solo alcanzable en la medida que “la gloria de Dios” sea activamente perseguida.

El mejor regalo para vos

Para nosotros los creyentes, la Navidad siempre llega con el regalo más importante de todos: ¡Jesucristo!

La Biblia nos dice en Juan 3:16: "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna."

El regalo de Dios es este: Dios se hizo hombre en Jesús, quien a pesar de vivir una vida perfecta y sin pecado, se entregó a la voluntad de Dios Padre para morir en la Cruz por nuestra salvación.

De esta forma, la Navidad así como la Cruz, nos traen ambas la promesa de una vida eterna, por lo que nuestro horizonte futuro ya no está limitado por la muerte, sino que se extiende en el tiempo hacia la eternidad y nos da un sentido de trascendencia.

¡No nos olvidemos de anunciar!

La iglesia cristiana tiene un rol profético que se define por su capacidad de denunciar y anunciar. La iglesia debe ser libre para denunciar la injusticia y todo aquello que se opone a los valores del reino de Dios, pero a la vez, y como condición necesaria, también debe anunciar. El anuncio de la iglesia son las buenas nuevas de salvación. El anuncio debe siempre acompañar la denuncia. El profeta Miqueas es un buen ejemplo de esto.

El carácter profético de la iglesia se perfecciona en la revelación bíblica, y al denunciar y anunciar, quiere hacer renacer la esperanza pues un futuro de intimidad con Dios es siempre posible. Miqueas 7.9 dice “Entonces me sacará a la luz y gozaré de su salvación.”

De misas y cultos

En un país católico como el nuestro, es muy común escuchar hablar de “misa” al referirse a nuestros cultos. Escuchamos que “la misa estuvo buenísisma”, “que la misa fue muy larga”, o que “venir a misa les hace bien”.

Nuestra respuesta, como cristianos evangélicos, es siempre la misma: ¡no se dice misa! ¿Pero acaso sabemos realmente porqué decimos esto? La respuesta es muy interesante.