Juan Calvino - ¡500 años!

"Mientras no miramos más allá de las cosas terrenales, nos sentimos satisfechos con nuestra propia justicia, sabiduría y virtud, nos sentimos muy ufanos y hacemos tanto caso de nosotros que pensamos que somos semi-dioses. Pero al comenzar a poner nuestro pensamiento en Dios y reflexionar en cómo y cuán exquisita es la perfección de su justicia, sabiduría y virtud a la cual nosotros nos vemos obligados a estar conformados, lo que antes con un falso pretexto de justicia nos contentaba en gran manera, luego lo abominaremos como una gran maldad; lo que en gran manera, por su aparente sabiduría, nos ilusionaba, nos repugnará como una extrema locura; y lo que nos parecía virtud, se descubrirá qué es una miserable debilidad. Veis, pues, como lo que parece perfectísimo en nosotros mismos, en manera alguna tiene que ver con la perfección divina."

Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, 1.1.2

Nostalgia del frente (fragmento)

por Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955)

He subido, al atardecer, a la colina desde la que se ve el sector del frente que acabamos de abandonar y adon­de volveremos, quizá, muy pronto. Ante mí, más allá de las praderas veladas por la bruma naciente, donde las curvas del Aisne dibujan unas manchas lechosas, se des­taca neta como una cuchilla, sobre el poniente dorado salpicado de cometas, la cresta desnuda del Chemin des Dames. De tarde en tarde la explosión de una bomba de mortero levanta un torbellino de humo silencioso.

El hombre de los rayos X

(Teología Sin Nombre me ha invitado a participar de su conocido blog. Aprovecho entonces para compartir con ustedes un artículo publicado allí.)

"El predicador le dijo al hombre de los ojos de rayos X: -¡Tu ves el pecado y el demonio! Pero el Señor nos ha dicho qué hacer con esto. Dice en Mateo Capitulo 5: Si tu ojo te hace pecar...¡arráncate los ojos!"

Como el pobre Dr. James Xavier (Ray Milland) en la famosa película, quienes pretendemos hacer teología nos vemos a veces sobrepasados por una sensación de estar "viendo demasiado", como si estuviésemos espiando realidades y situaciones que nos están vedadas. Nuestros ojos ven al mundo desde la teología y lo que esa teología descubre se transforma necesariamente en parte de nosotros, aún contra nuestra voluntad.

¡Dios es el dueño de la pelota!

Siempre que digo que soy Presbiteriano, inmediatamente mis interlocutores esbozan una sonrisa sarcástica y me vienen con la pregunta de siempre: ¿así que ustedes dicen que la salvación no se pierde? ¡Parece que a todos les gusta el tema!

Ahí mismo comienza el gran debate de ideas. Vemos todas las enseñanzas bíblicas al respecto. Me deleito en el conveniente plan de Romanos 8.28-30 y esgrimo mis conocimientos del texto juanino. Me pinchan con el tema de la predestinación y casi me eliminan del juego por el tema del libre albedrío. Por supuesto que luego del gran debate todo terminará siempre con la muestra de caridad cristiana que dice: "ustedes tienen sus doctrinas, yo tengo las mias, pero la cosa es que todos vamos a terminar en el mismo lugar". En términos futboleros, siempre hay empate. Teología pura, como verán.