450º Aniversario de la Reforma Escocesa
El mensaje de Génesis (#5): La historia de Noé
El conocido relato del Noe y el diluvio fue la respuesta de Dios ante esta situación, al ver “que la tierra estaba corrompida y llena de violencia” (6:11), por lo que se había decidido a “acabar con toda la gente, pues por causa de ella la tierra está llena de violencia”. Su juicio era final y tenía consecuencias cósmicas: “voy a destruir a la gente junto con la tierra”. (6:13)
Humildad. Integridad. Sencillez.
Traducción del mensaje del Dr. Chris Wright pronunciado en Cape Town 2010 (Lausana III)
La misión del pueblo de Dios
La misión del pueblo de Dios comienza mucho antes que en el día de Pentecostés.
Fue hace cerca de cuatro mil años que Dios dio la Gran Comisión a Abraham, diciéndole que vaya, sea una bendición, y así por medio de él, todas las naciones de la tierra serían bendecidas. Esta es la gran misión de Dios. De hecho, esto es lo que Pablo dice en Gálatas 3 que es el Evangelio. Esta es la manera en que las Escrituras predican el Evangelio a través de Abraham: “por medio de ti serán bendecidas todas las naciones de la tierra”.
¿Pero como se habría cumplir esto? Es simple. El plan de Dios era que se lograría con la elección de un pueblo. Su propio pueblo. Un pueblo elegido en Abraham, redimido por medio de Cristo. Un pueblo que iba a ser luego llamado “a caminar en la senda del Señor practicando la rectitud y la justicia”. (Génesis 18:19)
El mensaje de Génesis (#4): La des-creación
Habíamos notado que si bien Dios nos mostró todo el peso de la condenación por nuestra desobediencia, en 3:21 también nos mostró su misericordia y amor en la provisión de ropas “de pieles para el hombre y su mujer”. Detrás de estos actos de justicia y misericordia, estaba sobreimpreso un acto fundamentalmente sacrificial, sombra del sacrificio de Jesucristo por sus elegidos.
El mensaje de Génesis (#3): ¿Qué nos pasó?
Ahora en el capítulo 3 de Génesis llegamos a la triste historia de la caída del hombre. El relato de Génesis a partir del versículo 3.7, nos muestra cómo el mundo armonioso, perfecto y ordenado de Adán y Eva comienza a desintegrarse a partir de su trasgresión. Las agradables conversaciones en el jardín se terminan. Las caminatas con Dios se interrumpen. Tras la caída solo quedan la desconfianza, la culpa, el remordimiento y la alienación.