450º Aniversario de la Reforma Escocesa

Este año se celebró el 450º aniversario del establecimiento de la reforma protestante en Escocia. Fue el 17 de agosto de 1560 que el Parlamento escocés aprobó la redacción de una Confesión de Fe para su iglesia, marcando así el establecimiento formal del presbiterianismo en Escocia. Esta reforma no solo marcó un cambio en lo religioso, sino que disparó una verdadera revolución política, social, cultural y educacional.

El mensaje de Génesis (#5): La historia de Noé

En la última edición de la revista pudimos ver que las profundas consecuencias del pecado de Adán habían corrompido totalmente las relaciones del hombre con su Dios, con sus hermanos y consigo mismo. También vimos que a través de las siguientes generaciones, esta corrupción había crecido exponencialmente a niveles intolerables. La la relación del hombre con la creación había sido también afectada, y ya parecía que no existía esperanza para la humanidad. ¡Hasta Dios mismo había expresado que se arrepentía de haber creado al ser humano! (Genesis 6:7).

El conocido relato del Noe y el diluvio fue la respuesta de Dios ante esta situación, al ver “que la tierra estaba corrompida y llena de violencia” (6:11), por lo que se había decidido a “acabar con toda la gente, pues por causa de ella la tierra está llena de violencia”. Su juicio era final y tenía consecuencias cósmicas: “voy a destruir a la gente junto con la tierra”. (6:13)

Humildad. Integridad. Sencillez.

Traducción del mensaje del Dr. Chris Wright pronunciado en Cape Town 2010 (Lausana III)


La misión del pueblo de Dios

La misión del pueblo de Dios comienza mucho antes que en el día de Pentecostés.

Fue hace cerca de cuatro mil años que Dios dio la Gran Comisión a Abraham, diciéndole que vaya, sea una bendición, y así por medio de él, todas las naciones de la tierra serían bendecidas. Esta es la gran misión de Dios. De hecho, esto es lo que Pablo dice en Gálatas 3 que es el Evangelio. Esta es la manera en que las Escrituras predican el Evangelio a través de Abraham: “por medio de ti serán bendecidas todas las naciones de la tierra”.

¿Pero como se habría cumplir esto? Es simple. El plan de Dios era que se lograría con la elección de un pueblo. Su propio pueblo. Un pueblo elegido en Abraham, redimido por medio de Cristo. Un pueblo que iba a ser luego llamado “a caminar en la senda del Señor practicando la rectitud y la justicia”. (Génesis 18:19)

El mensaje de Génesis (#4): La des-creación

En las últimas entradas, avanzamos en el estudio del texto de Génesis hasta llegar a la caída del hombre (3:6), su condenación (3:14-19) y finalmente su expulsión del jardín del Edén (3:22-24) como imagen visible que trataba de resumir todo el relato. Hasta aquí, el tema central de todos esos pasajes había sido la necesidad de obediencia para con Dios, y el hecho de que la desobediencia hoy tiene profundas consecuencias para nuestras vidas.

Habíamos notado que si bien Dios nos mostró todo el peso de la condenación por nuestra desobediencia, en 3:21 también nos mostró su misericordia y amor en la provisión de ropas “de pieles para el hombre y su mujer”. Detrás de estos actos de justicia y misericordia, estaba sobreimpreso un acto fundamentalmente sacrificial, sombra del sacrificio de Jesucristo por sus elegidos.

El mensaje de Génesis (#3): ¿Qué nos pasó?

En las dos últimas entradas, analizamos los dos primeros capítulos de Génesis, y estuvimos viendo como Dios preparó todo lo creado (su creación) para que en ella habitara el hombre, aquel ser viviente especial a quien que creó a su propia imagen y semejanza. El propósito detrás de la creación del hombre era el de vivir en una profunda amistad y comunión con Dios.

Ahora en el capítulo 3 de Génesis llegamos a la triste historia de la caída del hombre. El relato de Génesis a partir del versículo 3.7, nos muestra cómo el mundo armonioso, perfecto y ordenado de Adán y Eva comienza a desintegrarse a partir de su trasgresión. Las agradables conversaciones en el jardín se terminan. Las caminatas con Dios se interrumpen. Tras la caída solo quedan la desconfianza, la culpa, el remordimiento y la alienación.